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En contra de la Operación bikini

“Descubre las dietas más populares entre las famosas”, “15 reglas de oro para perder peso de cara al verano” o “Perfecta en bikini en un mes” son tan solo tres de los ciento treinta y nueve mil resultados que San Google nos ofrece tras teclear Operación bikini. En tiempos en los que la salud se ha convertido en un estilo de vida, en que se defienden los cuerpos “imperfectos” y donde el feminismo es una conversación que siempre está sobre la mesa, ¿no va siendo hora de erradicar esta mala práctica?

Beatriz SerranoBeatriz Serrano
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Marilyn Monroe en la playa.

Con el inicio de la primavera no solo llega el buen tiempo. Llega también el período de bodas, bautizos y comuniones. La época de vestidos cortos, faldas y blusas e inevitablemente, del calor que insta a buscar un lugar costero en el que veranear y desempolvar el bikini que tantos meses llevaba hibernando en el armario. Con la primavera llegan también las ofertas en los gimnasios –junto con enero y, paradójicamente, septiembre, la etapa pre-estival es cuando se produce mayor aumento de altas en todos los centros - , los anuncios de cremas reductoras y anticelulíticas, los peligrosos laxantes, los tratamientos de belleza exprés, las dietas milagro y el continuo bombardeo de artículos sobre cómo conseguir un cuerpo diez en tiempo record.

La llamada Operación bikini, como si de una misión militar se tratase, lleva años irrumpiendo en nuestras vidas. Una cita que parece ineludible para el grosso del público femenino que recibe información -quiera o no- a través de revistas, blogs y programas de televisión que regeneran este contenido año tras año a sabiendas de que vende. Sin embargo, se alerta poco sobre los peligros que acarrea para la salud y tampoco se plantea si a día de hoy es ético seguir promoviendo unos cánones de belleza –y unas prácticas- perjudiciales para las mujeres.

Los peligros de la Operación bikini

“Es un descerebre” sentencia el otro de la línea telefónica la especialista en nutrición Nuria Pardillo “si a mi consulta llega alguien que quiere hacer algo que bajo mi punto de vista va en contra de sí mismo lo que le pido es que se vaya”. Nos cuenta Nuria Pardillo que pasada la Semana Santa las llamadas a su consulta se multiplican a causa de la temporada BBD (bodas, bautizos y comuniones) y de, cómo no, la Operación bikini. Esta práctica consiste en hacer en tres meses lo que no se ha hecho a lo largo del año: quitarse esos “kilos de más” sea a base de dietas estrictas o de una cantidad de ejercicio superior a la que el cuerpo está acostumbrado.

“El problema es que durante un corto período de tiempo sometes a tu cuerpo a un estrés metabólico muy fuerte y al cabo de dos o tres meses pasando hambre estás frustrada y consideras que, a cambio del esfuerzo al que te has sometido, eres merecedora  de una recompensa, así que vuelves a las andadas” explica la nutricionista “y lo que hay que hacer es aprender a comer, no hacer salvajadas”.

Educación nutricional. Son las dos palabras en las que mayor hincapié hace Nuria Pardillo. “Tienes que educar a tu cerebro más que a tu cuerpo, si no lo haces, todo lo que intentes será tiempo perdido”. Es entonces cuando escuchamos el concepto de “efecto rebote”: ganar mucho más peso del perdido durante aquellos tres meses de sufrimiento.  Los riesgos de la Operación bikini van desde trastornos metabólicos o déficit de nutrientes como vitaminas o minerales hasta otros mucho más graves como problemas de colon o trastornos alimenticios. Eso, además de Nuria Pardillo, lo dirá cualquier otro nutricionista.

“Si alguien quiere ponerse en forma debería ser un proyecto de por vida, es decir: aprender a comer como toca, educar al cerebro antes de machacar al cuerpo y hacer un poco de ejercicio diario. Nuestro cuerpo es para quererlo y lucirlo todo el santo año y no sólo durante la Operación bikini o la operación nochevieja” añade la nutricionista Nuria Pardillo.

Un problema ético

Brigitte Bardot

Al margen de los riesgos para la salud, la Operación bikini es un concepto de ética difusa. En un periodo en que la diversidad despunta sobre la pasarela, donde cada vez encontramos a más modelos que se alejan del canon 90-60-90 y donde el feminismo ha conseguido irrumpir hasta en un desfile de Chanel, ¿la Operación bikini no queda obsoleta?

“Irónicamente una de las tendencias más fuertes de esta primavera y que las revistas nos proponen en sus artículos junto a la Operación bikini es el revival de los 70. Revival que se olvida de una de las cosas fundamentales de la década, los eslóganes de liberación frente a la opresión y los cánones de belleza clásicos” responde vía e-mail María Cobo del blog Calamity Cool, quien lo tiene claro: no piensa llevar a cabo la Operación bikini, hacer un poco de ejercicio, comer sano y cuidarse es algo que lleva a cabo todo el año, por muchas más razones además de la estética “¿Adelgazar para estar más guapa? ¿Estarás más guapa por el simple hecho de ser más delgada? ¿Te has parado a pensar qué es para ti la belleza? No sólo existe una mujer delgada, photoshopeada y sumisa, no hay dos mujeres iguales. Es ridículo seguir imponiendo un canon de belleza dictatorial y ajeno a lo que pasa en nuestra sociedad actual.”

Operación bikini, además, tiene un inevitable tufillo sexista, como nos explica la periodista Lidia Baños del blog Hombres, Mujeres y Feminismo: “La Operación Bikini es, a mi parecer, una práctica dañina para ambos sexos, pero que afecta mucho más a las mujeres. Para empezar, se denomina Operación bikini, y no Operación bóxer u Operación bañador a secas, lo que deja muy claro que las más damnificadas somos nosotras”. Las mujeres estamos más expuestas a las críticas, los recientes comentarios acerca de las presuntas operaciones de Renée Zellweger o Uma Thurman son un ejemplo de ello, pero no sólo eso, las comparativas de antes y después, la elección de “A qué famosa le sienta mejor X modelito” o los temidos ¡ARRGS! son muestra de lo críticas que somos las mujeres con otras mujeres y, por ende, con nosotras mismas: “Es raro que un hombre sea juzgado por haber engordado un poco o por no lucir el bañador como un actor de Hollywood, pero en cambio las mujeres son duramente criticadas en cuanto ganan un poco de peso, celulitis o les aparece una estría”, añade vía email Lidia Baños.

Rocío Martínez, redactora, social media y autora del blog Not Another Fashion Blog se quejaba en una entrada posteada pasado el Día Internacional de la Mujer de la hipocresía de los medios que, una vez publicado el artículo de marras que celebra conceptos como liberación, igualdad o empoderamiento, volvían a las andadas con una actitud extremadamente crítica hacia el cuerpo femenino. Una de sus críticas iba dirigida al bombardeo de artículos que hacen referencia a la Operación bikini: “Cada primavera se nos presiona a las mujeres no con estar sanas, ojo, sino con estar sexys, conseguir un culo 10 o adelgazar un porrón de kilos en menos que canta un gallo. Cuando veo estos titulares me digo: estar sexy ¿por qué? ¿Para quién? Y por otra parte, ¿es que no lo soy ya? ¿Mi cuerpo no está bien como está?”.  

El sentimiento que mejor describe lo que siente Rocío Martínez es el de indignación: “Me indigna que el Día Internacional de la Mujer se pongan reivindicativos, hablen de mujeres que consiguen sus objetivos: científicas, profesionales, madres... para que luego sigan contribuyendo a alimentar una imagen de la mujer como aquella persona que sólo piensa en comprarse ropa, hacer dietas locas y cotillear.”

“Prácticamente desde después de las navidades, los medios bombardean a las mujeres con reportajes especiales sobre cómo mejorar la figura para el verano. Generan en ellas un sentimiento de culpabilidad con la famosa y repetida expresión “excesos navideños”. Sin embargo, es extremadamente raro encontrar un artículo de estas características dirigido a hombres. Con ello, consiguen que las mujeres se obsesionen con los kilos que han ganado –aunque a veces ni hayan engordado- y expurguen sus pecados cumpliendo una penitencia basada en abdominales, la dieta de la alcachofa y cremas anticelulíticas: la Operación Bikini” apunta la periodista Lidia Baños.

La solución a este conflicto no es sencilla. Pasa, en primer lugar, por derrocar determinados estereotipos con los que llevamos conviviendo desde que tenemos uso de razón. Por asimilar que no existe dieta en el mundo que te garantice tener el cuerpo de Gisele Bündchen pero aceptar, también, que cada una tiene su propio cuerpo y que hay que quererlo –incluso más- de lo que querríamos al de Gisele Bündchen. Entender que nuestro cuerpo no es un negocio para firmas de cosmética o gurús de las dietas. Mostrarnos más críticos, ser capaces de ver que existen otras realidades, o como dicen los angloparlantes, el "big picture": un gran paisaje con tanta diversidad como mujeres hay en el mundo. Abrazar el concepto de vida sana y comprender que las dietas salvajes y el ejercicio descontrolado no concuerdan con ese estilo de vida. Y sobre todo, pasa por plantarle cara al verano diciendo no a la Operación bikini.

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