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Los pasivo agresivos: señales para detectar la violencia silenciosa

Cinco signos para identificarlos y un consejo para tratar con ellos. 

Deo Aguilar
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Los pasivo agresivos: señales para detectar la violencia silenciosa

Betty Draper, en Mad Men.

Sabemos distinguir una burda agresión. La vemos en un tortazo o puñetazo, en una patada, en un empujón o tirón de pelos. La entendemos en un insulto verbal, en cualquier palabra de desprecio. La violencia, cuando es obvia, no admite confusión posible. Pero existe otro tipo de agresividad, la silenciosa, la pasiva, que puede hacer el mismo daño y es más difícil de distinguir.

Es la violencia que se siente pero no se hace, la agresión que se intuye pero no se identifica con claridad. Hablamos de las personas pasivo agresivas, las que sufren ese trastorno de la personalidad que les convierte en gente que huye por sistema del enfrentamiento directo, pero siempre encuentra un subterfugio para inocular su veneno.

Vamos a poner algunos ejemplos que a todos nos pueden sonar: un compañero de trabajo te deja de repente de saludar. Te lo has encontrado estos días cuatro veces por los pasillos y no te ha dicho ni hola ni mirado a la cara siquiera. No sabes qué ha podido pasar, no sabes si le ocurre algo, pero intuyes que algo va mal. Te hace sentir horrible.

Otro ejemplo: Vas a salir a cenar con tu pareja, esa noche te toca elegir a ti restaurante y él se lo monta de tal manera que llegáis tardísimo, cuando sabes perfectamente que suele ser puntual y lo está haciendo para fastidiarte. Los pasivo agresivos a veces se comportan de esa forma por un motivo en concreto (como castigo a una discusión previa, etc.), pero otras no tiene por qué haber pasado nada para que tengan comportamientos de ese estilo, para que muestren su pasivo agresividad con el objetivo de hacerte daño.

Habrás sentido esas agresiones silenciosas alguna vez en la vida. Quizá demasiadas. Puede incluso que tú hayas caído alguna vez en esa trampa y te hayas convertido en el agresor pasivo. Pero la pasivo agresividad como trastorno va más allá de tener la manía de soltar dardos invisibles. Si esas actitudes son la base de tu carácter, si recurres por sistema a ellas, entonces hablamos, según algunos expertos, de un trastorno de la personalidad.

Según explica aquí la psicóloga Berit Brogaard, estas son algunas señales que indican que una persona es pasivo agresiva:

1. Te ignoran
Ni te hablan ni te contestan ni te miran a la cara. Niegan tu presencia. Este comportamiento no es especialmente silencioso, puesto que es muy obvio; pero según Brogaard, puedes encontrarte con ocasiones en las que te lo hagan sin que sea tan evidente: "Cuando un compañero de trabajo no te ha saludado hoy en el pasillo, no sabes si ha sido casualidad o debilerado. Lo mismo ocurre cuando te ignoran en una reunión".

2. Insultos sutiles
Si te lanzan un insulto directo, te das cuentas y, si quieres, te puedes defender. Pero los insultos sutiles pueden ser más difíciles de reconocer. Por ejemplo, un amigo intenta decirte un cumplido pero en realidad es un insulto camuflado. Un ejemplo: Has hecho un buen trabajo, casi tan bueno como el de Marta. Otro: tienes un amigo que fue a Princeton y tú te licenciaste en otra universidad. Si él hace constantemente críticas negatiavas de tu universidad, aunque no te ataque a ti directamente, significa que te está insultando sutilmente.

3. Siempre de mal humor
O melancólicos o tristes. Nunca están bien. Por ejemplo, explica la psicóloga, una persona puede optar por responder a un comentario trivial de una forma ligeramente negativa. Alguien hosco no sonríe, ni siquiera cuando un colega le dice una broma y el resto de la oficina está riendo en voz alta. Las personas que muestran un comportamiento sombrío pueden quejarse sutilmente de todo lo que les rodea, hacer que todos se sientan incómodos y tristes sin saber muy bien por qué.

4. Terquedad
A veces son tercos sólo para castigar a alguien. Defienden su postura rigurosamente y tendrá buenos argumentos, por lo que no puedes descartar fácilmente que lo está diciendo sin razonamiento alguno. Sin embargo, intuyes que defiende su posición sólo porque sabe que te molestará escucharlo.

5. Se escaquean
Dejan la responsabilidad total a otros o asumen una tarea y luego no la terminan a tiempo. Si esto es un resultado del estrés relacionado con el trabajo, problemas en el hogar o la simple procastinación, entonces puede que no sea un caso de comportamiento pasivo agresivo. Pero si es frecuente y no atribuible a factores externos independientes, según la psicóloga, puede ser algo deliberado y entrar dentro de la agresividad silenciosa.

¿Cómo lidiar con ellos?

Según Brogaard, por lo general "no ayuda hacerles ver lo que están haciendo, pues esto puede hacer que aumente este tipo de agresiones silenciosas hacia ti". El enfoque más efectivo, según la psicóloga, es "ignorar ese comportamiento y fingir que no lo notas. Si cree que no te afecta, no conseguirá lo que quiere y terminará con sus agresiones por tu falta de reacción".

Si eres incapaz de ignorarlo, la experta te recomienda que mantengas la distancia con esas personas. Y si no puedes alejarte (trabajas con él y no puedes pedir traslado), lo mejor es que reduzcas al mínimo el contacto, sólo lo imprescindible para el trabajo.

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Etiquetas: Cultura
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