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¿Alguna vez has criticado a alguien por su cuerpo? Eso se llama 'body shaming'

"¡Qué delgada está esa chica, seguro que tiene anorexia!" o "Le sobran unos kilitos de más, quizá debería ponerse a dieta" son frases que todas hemos pensado -y dicho- alguna vez con respecto al cuerpo de otra mujer. Pero, ¿sabías que eso se conoce como 'body shaming'?

Nadia LealGetty Images
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Dos mujeres sentadas en una peluquería en los años ´60. Fotografía realizada por H. Armstrong Roberts/ClassicStock para Getty Images.

Dos mujeres sentadas en una peluquería en los años ´60. Fotografía realizada por H. Armstrong Roberts/ClassicStock para Getty Images.

Body Shaming es un término acuñado en la era Internet que significa avergonzar y/o criticar por el cuerpo. Aunque es ahora cuando ha nacido un concepto que explica a la perfección lo que significa criticar y/o avergonzar a alguien por su aspecto físico, en realidad, es algo que está muy incrustado en nuestra cultura y forma parte -más de lo que pensamos- de nuestro día a día.  

¿Crees que todavía vivimos en una sociedad en la que nadie juzga a los demás por su aspecto físico? Dedica dos minutos a reflexionar sobre esto. Piensa en todas las veces que has visto a una chica no del todo guapa con un chico mucho más atractivo y has pensado "qué fea la pobre, a saber por qué estará con ese pivón". O frases como, "si ese chico es feísimo, seguro que ella está con él por su dinero". Y si vamos un poco más allá, "qué mal se le ve la lorza con esa camiseta tan apretada. ¿Cómo se le ocurre ponerse esos leggings?". Y muchas más.

Hace un año, Dani Mathers, ex-modelo de Playboy, subió a su cuenta de Snapchat una imagen en la criticaba a una mujer desnuda en un baño común del gimnasio al que asistía frecuentemente. Lo que parecía una broma -de mejor o de peor gusto- ha terminado siendo el mejor ejemplo del body shaming al que todos estamos expuestos.

Body Shaming es un término acuñado en la era Internet que significa avergonzar y/o criticar por el cuerpo. Aunque es ahora cuando ha nacido un concepto que explica a la perfección lo que significa criticar y/o avergonzar a alguien por su aspecto físico, en realidad, es algo que está muy incrustado en nuestra cultura y forma parte -más de lo que pensamos- de nuestro día a día.    ¿Crees que todavía vivimos en una sociedad en la que nadie juzga a los demás por su aspecto físico? Dedica dos minutos a reflexionar sobre esto. Piensa en todas las veces que has visto a una chica no del todo guapa con un chico mucho más atractivo y has pensado qué fea la pobre, a saber por qué estará con ese pivón. O frases como, si ese chico es feísimo, seguro que ella está con él por su dinero. Y si vamos un poco más allá, qué mal se le ve la lorza con esa camiseta tan apretada. ¿Cómo se le ocurre ponerse esos leggings? Y muchas más.  Hace unos meses Dani Mathers, ex-modelo de Playboy, subió a su cuenta de Snapchat una imagen en la criticaba a una mujer desnuda en un baño común del gimnasio al que asistía frecuentemente. Lo que parecía una broma -de mejor o de peor gusto- ha terminado siendo el mejor ejemplo del body shaming al que todos estamos expuestos.  reference  Aunque esa mofa de Mathers hacia una mujer de setenta años fue eliminada por la modelo de la red social al poco tiempo después de haberla subido, el daño ya estaba hecho. La imagen corrió como la pólvora en todas las redes sociales y la tweet esfera se cebó – y con razón- contra la ex conejita de Playboy.  La rabia de los usuarios y usuarias de las redes sociales – es importante recordar que la mayoría de la población en Estados Unidos sufre sobrepeso- y su posterior y lógica viralidad, hizo que este error de Dani Mathers se convirtiera en noticia. Las consecuencias no se hicieron esperar. El contrato de publicidad que tenía con la firma XXX terminó al momento y LA Fitness, el gimnasio donde se realizaron tanto el body shaming como la fotografía, le expulsó de todas sus sedes de Estados Unidos. Ha sido vetada para siempre.  ¿Te parece exagerado? ¿Y si esa mujer hubiese sido tu madre/tia/hija/amiga/hermana/abuela? ¿Y si esa persona fuese alguien querido para ti? ¿Permitirías las burlas por su aspecto físico?  ¿Por qué debería estar bien visto que una mujer joven, con salud y poder adquisitivo se burle de una señora casi anciana? Todos vamos a envejecer, de hecho, lo hacemos cada día, aunque no seamos conscientes de ello.  ¿Cuántas personas conoces avergonzadas con su cuerpo o con alguna parte de su anatomía? ¿A que tú misma eres una de ellas? Todos tenemos inseguridades, más o menos latentes y machacar a alguien por ello denota casi nada de empatía y una casi nula sensibilidad.  Sin embargo, el body shaming no sólo se refiere a denostar o hacer de menos a personas con una anatomía que no entra en los cánones establecidos por la sociedad. Hay chicas delgadas, muy delgadas, que son así por su metabolismo y también son juzgadas y maltratadas por el grueso de la población.  ¡Fijo que no come nada! Seguro que tiene ____ o ____. Chica, come un poco que estás en los huesos. No sabes lo que envidio tu cuerpo, esa delgadez sin curvas y sin nada. Esto también es body shaming.  Pero el body shaming va mucho más allá y no sólo es un ataque a una persona con mal cuerpo, demasiado delgada o demasiado rellena. También es una cuestión de género. No sólo se ridiculiza a las mujeres, los hombres también empiezan a sufrir estos comentarios.  Es que es demasiado bajito, no me enrollaría con él. Es que tiene barriga cervecera o como de padre, paso. O es que está demasiado delgado, no me pone. Aunque no lo parezca, esto también es body shaming.  Dentro de este concepto también existen matices como el ageism, o la crítica a las personas por su edad. El mejor y más claro ejemplo es el de Madonna y cómo lucha por hacer ver y hacer entender a la sociedad que sólo es una mujer de sesenta años que se divierte con hombres jóvenes y que tiene todo el derecho del mundo a hacer lo que le dé la gana. ¿A que si lo hace Mick Jagger suena bien? Entonces, ¿por qué una mujer no puede hacerlo?  Además del ageism,  el fat shaming (avergonzar a alguien por su gordura) o el skinny shaming (avergonzar a alguien por su delgadez) también forman parte del concepto de body shaming.  Numerosas campañas se esfuerzan por demostrar que la diversidad es algo real y que, por lo tanto, la publicidad también debe ser un reflejo de lo que vemos en nuestro día a día. Ya no sólo nos referimos a las chicas curvy que han sido (es)cogidas por distintas marcas de moda que te hacen creer que sólo lo curvy es lo abierto y lo diverso. También podemos hablar de personajes como Beth Ditto, ex vocalista de The Gossip que ha sido imagen de Marc Jacobs, ha desfilado para Jean-Paul Gaultier y acaba de presentar su segunda colección de tallas grandes. Ella ha sufrido body shaming de varias formas. En el mundo de la música por ser una vocalista con sobrepeso. También lo ha vivido en el de la moda, por sus diversas colaboraciones, y en el del famoseo por ser una persona abierta y deslenguada.  Distintas celebrities como XXXX, XXX o XXX han sido ridiculizadas por tener más o menos tripa o por no ser lo suficientemente guapas para el cánon clásico de Hollywood.  En el otro extremo está el caso de la blogger/youtuber anoréxica. Aunque es un ejemplo quizá demasiado radical materializa a la perfección la idea de body shaming. Es muy probable que esté demasiado delgada, rozando casi lo insano pero, si ella se encuentra bien consigo misma ¿quiénes son sus seguidores para juzgar y opinar sobre su vida y su salud?  El reciente caso de las imágenes de Victoria´s Secret y la modelo con estrías que ha sido noticia por mostrar por primera vez, una piel sin retocar, es otro claro ejemplo de body shaming. Si sale sin estrías, ofende y se critica, si sale con estrías, también.  Si en anteriores artículos hemos hablado de no llamar a las mujeres y/o personas locas por tener un comportamiento distinto, hemos reflexionado sobre no juzgar a nadie por su sexualidad y evitar el slut shaming– o tachar de p*** o promiscua a cualquier persona por su vida sexual- ahora, el body shaming empieza a ser un defecto de nuestra cultura que hay que erradicar de raíz.  Todos los cuerpos son bonitos, todos los cuerpos tiene algo sexy y todos tienen algo especial. Aunque suene a cliché, todo está en los ojos de quien lo mira. En una época de sobre-exposición, sobre-información y auto-sobre-producción(es decir, que no hace falta ser guapa/guapo, con que sepas producirte, está todo hecho) lo único que importa no es ser más o menos atractivo o estar más o menos bueno/buena. Lo que importa es la fuerza, el carácter, la personalidad, la apertura mental y, a nivel de estilo, el rollo y la actitud son lo único que debería importar.

Aunque esa mofa de Mathers hacia una mujer de setenta años fue eliminada por la modelo de la red social al poco tiempo después de haberla subido, el daño ya estaba hecho. La imagen corrió como la pólvora en todas las redes sociales y la tweet esfera se cebó – y con razón- contra la ex conejita de Playboy.

La rabia de los usuarios y usuarias de las redes sociales – es importante recordar que la mayoría de la población en Estados Unidos sufre sobrepeso- y su posterior y lógica viralidad, hizo que este error de Dani Mathers se convirtiera en noticia. Las consecuencias no se hicieron esperar. L.A. Fitness, el gimnasio donde se realizaron tanto el body shaming como la fotografía, le expulsó de todas sus sedes de Estados Unidos. 

 

¿Te parece exagerado? ¿Y si esa mujer hubiese sido tu madre/tia/hija/amiga/hermana/abuela? ¿Y si esa persona fuese alguien querido para ti? ¿Permitirías las burlas por su aspecto físico?

¿Por qué debería estar bien visto que una mujer joven, con salud y poder adquisitivo se burle de una señora casi anciana? Todos vamos a envejecer, de hecho, lo hacemos cada día, aunque no seamos conscientes de ello. Y, en realidad, criticar a cualquier persona de cualquier cuerpo, talla, raza o status es completamente absurdo y pre-juicioso.

¿Cuántas personas conoces avergonzadas con su cuerpo o con alguna parte de su anatomía? ¿A que tú misma eres una de ellas? Todos tenemos inseguridades, más o menos latentes y machacar a alguien por ello denota casi nada de empatía y una casi nula sensibilidad.

Sin embargo, el body shaming no sólo se refiere a denostar o hacer de menos a personas con una anatomía que no entra en los cánones establecidos por la sociedad. Hay chicas delgadas, muy delgadas, que son así por su metabolismo y también son juzgadas y maltratadas por el grueso de la población.

¡Fijo que no come nada! Seguro que tiene ____ o ____. Chica, come un poco que estás en los huesos. No sabes lo que envidio tu cuerpo, esa delgadez sin curvas y sin nada. Esto también es body shaming.

Pero el body shaming va mucho más allá y no sólo es un ataque a una persona con mal cuerpo, demasiado delgada o demasiado rellena. También es una cuestión de género. No sólo se ridiculiza a las mujeres, los hombres también empiezan a sufrir estos comentarios.

Es que es demasiado bajito, no me enrollaría con él. Es que tiene barriga cervecera o como de padre, paso. O es que está demasiado delgado, no me pone. Aunque no lo parezca, esto también es body shaming.

Dentro de este concepto también existen matices como el ageism, o la crítica a las personas por su edad. El mejor y más claro ejemplo es el de Madonna y cómo lucha por hacer ver y hacer entender a la sociedad que sólo es una mujer de sesenta años que se divierte con hombres jóvenes y que tiene todo el derecho del mundo a hacer lo que le dé la gana. ¿A que si lo hace Mick Jagger suena bien? Entonces, ¿por qué una mujer no puede hacerlo?  De hecho, hace unos días Madonna ofreció un gran discurso en los Premios Billboard al recoger el suyo como Mujer del Año 2016.

"Gracias por reconocer mi habilidad para seguir con mi carrera durante 34 años enfrentándome al más desvergonzado sexismo, a la misoginia, al acoso constante y al abuso implacable (…) En la vida no hay seguridad más real que la de creer en una misma. Por supuesto me inspiraron Debbie Harry, Chrissie Hynde y Aretha Franklin, pero mi verdadera musa fue David Bowie. Aunaba espíritu masculino y femenino conformando un traje que me sentaba muy bien. Me hacía pensar que no había normas. Pero me equivoqué. No hay normas… si eres un chico. Hay normas si eres una chica. Si eres una chica, tienes que desempeñar un rol. Se te permite ser guapa y mona y sexy. Pero no seas demasiado lista. No tengas una opinión fuera de lo que se considere el status quo. Se permite que los hombres te traten como un objeto y vestirte como una puta, pero no seas dueña de tu propia putez. Y no tengas tus propias fantasías sexuales con el mundo. Sé lo que los hombres quieren que seas, y sobre todo, haz lo que las mujeres sientan correcto cuando estés con otros hombres. Y finalmente, no te hagas vieja. Porque hacerse mayor es un pecado. Serás criticada, vilipendiada y definitivamente jamás pinchada en la radio". 

Además del ageism, el fat shaming (avergonzar a alguien por su gordura) o el skinny shaming (avergonzar a alguien por su delgadez) también forman parte del concepto de body shaming.

Numerosas campañas se esfuerzan por demostrar que la diversidad es algo real y que, por lo tanto, la publicidad también debe ser un reflejo de lo que vemos en nuestro día a día. Ya no sólo nos referimos a las chicas curvy que han sido (es)cogidas por distintas marcas de moda que te hacen creer que sólo lo curvy es lo abierto y lo diverso. También podemos hablar de personajes como Beth Ditto, ex vocalista de The Gossip que ha sido imagen de Marc Jacobs, ha desfilado para Jean-Paul Gaultier y acaba de presentar su segunda colección de tallas grandes. Ella ha sufrido body shaming de varias formas. En el mundo de la música por ser una vocalista con sobrepeso. También lo ha vivido en el de la moda, por sus diversas colaboraciones, y en el del famoseo por ser una persona abierta y deslenguada.

Distintas celebrities como Demi Lovato, Selena Gómez, Tyra Banks -que respondió al fat shaming con un KISS MY FAT ASS en la televisión nacional- han sido ridiculizadas por tener más o menos tripa o por no ser lo suficientemente guapas y/o delgadas para el cánon clásico de Hollywood.

 

El caso más reciente, tras quienes criticaban el aumento de peso de Rihanna, ha sido el de Hillary Duff. Cansada de quienes comentan su cambio físico desde que nació su hijo y consciente de que durante sus vacaciones iba a ser fotografiada en bañador, Hillary le dedicó un contundente mensaje a sus haters en el que defiende su derecho a ser normal y a tener los defectos de todo ser humano. "Estemos orgullosas de lo que tenemos y dejemos de perder nuestro precioso tiempo en desear ser diferentes, mejores y sin defectos", ha dicho alto y claro la actriz.

 

En el otro extremo está el caso de la vlogger/youtuber Eugenia Cooney que fue etiquetada como pro-anoréxica. Aunque es un ejemplo quizá demasiado radical, también materializa a la perfección la idea de body shaming. Es muy probable que esté demasiado delgada, rozando casi lo insano pero, si ella se encuentra bien consigo misma, ¿quiénes son sus seguidores para juzgar y opinar sobre su vida y su salud?

El caso de las imágenes de Victoria´s Secret y la modelo con estrías que ha sido noticia por mostrar por primera vez, una piel sin retocar, es otro claro ejemplo de body shaming. Si sale sin estrías (y delgada como Malena Costa tras su reciente maternidad), ofende y se critica, si sale con estrías, también. Aunque este giro ha sido más celebrado que recriminado porque, por fin, supone un cambio no sólo estético, sino también de visión, dentro del mundo de la moda.

La modelo Jasmine Tookes posa para el fotógrafo Dimitrios Kambouris en una sesión de Victoria´s Secret. Imagen de Getty Images.

La modelo Jasmine Tookes posa para el fotógrafo Dimitrios Kambouris en una sesión de Victoria´s Secret. Imagen de Getty Images.

Si en anteriores artículos hemos hablado de no llamar a las mujeres y/o personas locas por tener un comportamiento distinto, hemos reflexionado sobre no juzgar a nadie por su sexualidad y evitar el slut shaming– o tachar de p*** o promiscua a cualquier persona por su vida sexual- ahora, el body shaming empieza a ser un defecto de nuestra cultura que hay que erradicar de raíz. Todos los cuerpos son bonitos, todos los cuerpos tiene algo sexy (recordemos que también Emily Ratajkowski ha tenido que defenderse por serlo) todos tienen algo especial. Aunque suene a cliché, todo está en los ojos de quien lo mira. En una época de sobre-exposición, sobre-información y auto-sobre-producción(es decir, que no hace falta ser guapa/guapo, con que sepas producirte, está todo hecho) lo único que importa no es ser más o menos atractivo o estar más o menos bueno/buena. Lo que importa es la fuerza, el carácter, la personalidad, la apertura mental y, a nivel de estilo, el rollo y la actitud son lo único que debería importar.

Etiquetas: Belleza
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