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Reglas de estilo que puedes (y debes) romper en una boda

Los protocolos, como las estadísticas: están para romperse. He aquí unas cuantas normas -no escritas- que, si bien contravienen ciertos principios de estilo en relación a las bodas, son perfectamente aceptables.

Laia Cenea
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Reglas de estilo que puedes (y debes) romper en una boda

- Ir de negro (o de blanco)

¿Y por qué no? Todo depende de qué prendas estemos hablando y de cómo las combines. Por mucho que sea primavera y todas tus amigas vayan ir de de colores vivos -habrá quién te diga que por cuestión de superstición evites el amarillo: olvídate- o apuesten por los estampados, el negro es el color más seguro que puedas encontrar. Es elegante -lo mismo da que apuestes por un look clásico que roquero o gótico- y estiliza. Además admite complementos y accesorios de todo los colores, siendo especialmente agradecido en ese sentido con los tonos metalizados. ¿Necesitas alguna razón de peso más? Respecto al color blanco, todo depende de cómo lo matices. La gama de los crudos -del marfil al beis o al crema- es muy amplia. Basta que la silueta que elijas sea lo menos nupcial posible para que no parezca que tú también llevas un vestido de novia. 

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La actriz Dianna Agron (primera por la izquierda) en esa misma boda.

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Nicole Richie y Jessica Alba, juntas en la boda de la estilista Jamie Schneider celebrada el pasado fin de semana en Aspen, Colorado.

- Gastarte menos de 100 euros en el conjunto

Es completamente posible. Y más cuando la temporada alta de bodas (=primavera)  coincide con las Mid-Season sales, una buena cosa si la boda te pilla desprevenida y sin nada que ponerte. Si quieres ir a tiro hecho y no tienes problemas de presupuesto seguramente lo más práctico sea que apuestes directamente por una marca de fiesta. Ahora bien, en tiendas como Asos e incluso Mango o Zara, hay opciones asequibles perfectamente apropiadas.

- Hacerte un look con cosas que ya tienes en el armario

Si no estás para hacer dispendios y pasas del típico vestido o mono, un pantalón negro y una camisa blanca pueden solucionarte la papeleta tranquilamente. Eso o un top de hombros al aire que te hayas comprado para lucir este verano, o ese body con el que te atreves de vez en cuando para salir de noche, con una falda plisada, o con vuelo, de esas de fondo de armario que lo mismo igual hace años que no te pones. Y como chaqueta, lo mismo le puedes pedir prestada una americana así grandota y con bien de hombreras a tu novio, que llevar puesto el abrigo o la biker que usas a diario.

- Reciclar y repetir prendas (que hayas llevado a otra boda)

Las bodas, como las desgracias: nunca vienen solas. En un misma temporada puedes llegar a acumular más de cinco, y de seis, muchas veces dentro de un mismo grupo de amigos, de gente del trabajo, o de la familia, e incluso, y para colmo, se te pueden juntar hasta dos en un mismo fin de semana. Como bastante tiene uno ya con asumir el gasto que supone tanta celebración -despedidas, regalos y traslados mediante- solo faltaba preocuparse por no repetir modelito si vas a coincidir con la misma gente. Aquí lo ideal sería apostar por un vestido multiposición, como este de Asos, que te puedes colocar de varias maneras para que parezca uno nuevo cada vez. Aunque la mejor opción ante semejante calendario es partir, por ejemplo, en lugar de un vestido, de un dos piezas -un traje o una falda y cuerpo a conjunto- que luego en cada boda puedas ir combinando de manera distinta.

- Llevar ropa (y calzado) de repuesto

Si está de moda que lo hagan algunas novias -que si ahora se quitan la cola, que si cambian tacones por alpargatas- ¿por qué no las invitadas? Y no solamente por una cuestión de ser práctica. Si por ejemplo eliges un escote incómodo y complicado que te haga estar todo el rato pendiente de que no se te descoloque, o una silueta difícil como la lápiz, así como mismamente un largo que no te permita moverte bien (y por supuesto unos zapatos imposibles de aguantar, aunque ya cada vez en más bodas se les regala unas manoletinas de cortesía a las invitadas), sería totalmente legítimo que quisieras cambiarte después de la ceremonia para darlo todo en la fiesta posterior. También puede darse el caso de que te cueste decidirte por un look y simplemente quieras lucir dos. 

Categoría: ¿Por qué no…?

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