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El decálogo gastronómico de la primera cita

Es la primera vez y todo tiene que estar muy -pero que muy- pensado. Nada puede salir mal, al menos debes intentarlo. ¿Sabes ya dónde vas a llevarle a cenar?

Alejandro de la Rosa
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donde cenar en una primera cita

Ha llegado el momento de poner hora y decidir lugar. Te ha tocado y ya no tienes posible escapatoria, toda la responsabilidad recae sobre ti (pero nada de presiones). Las preguntas se suceden, suponemos: ¿Cenamos? ¿Comemos? ¿Tomamos unas cervezas? ¿Unos vinos? Las posibilidades son infinitas, pero cuando la hora de la verdad se acerca el tema parece que se complica (y mucho). ¿Quién dijo que las primeras citas eran tarea fácil?

Lo primero que debes hacer es pensar en los gustos de la otra persona (esa que te ha concedido la primera cita) y lo segundo darle vueltas a la cabeza (muchas vueltas), empezar a pensar lugares, llamar y reservar, todo por ese mismo orden. Si algo es importante es que todo parezca como improvisado, aunque la cosa te haya llevado horas y horas de preparación. Estaría bien dejar claros algunos puntos básicos, aquí nuestro decálogo gastronómico para la primera cita (esa que está por venir). 

1. La mejor opción es quedar para cenar, por eso de la luz baja
Aquí lo de la vergüenza es general. Los nervios, en una primera cita, son más que habituales. Por este motivo, pareciera que esto ya se da por hecho, que no hace falta darle más vueltas: la hora perfecta es la hora de la cena. Quedar para desayunar está totalmente descartado (no son horas, ni tan siquiera la hora del brunch), la hora de la comida parece demasiado seria y merendar es quizás un poco cursi. En Madrid y por la noche, La Mucca será uno de esos lugares en los que la luz baja te permitirá relajarte y disfrutar, sin preocupaciones de ningún tipo. Además, acaban de abrir su tercer local en la zona de Alonso Martínez (Calle Almagro, 3) y esta es la ocasión perfecta para probar su carta.

2. Si crees que la cena es demasiado, prueba con unas cervezas para el primer contacto
A muchos les da pereza y otros piensan que cenar (en la primera cita) es darse demasiada prisa. Otra opción, no menos acertada, es quedar para tomar unas cervezas (o unos vinos). La cosa será más relajada y no parecerá que estamos en una 'primera cita' (leer punto 3). Hay muchas opciones, pero sin duda La Gloria, en pleno centro de Malasaña (Calle Valverde, 42), es una de ellas. Se trata de uno de esos bares con ambiente distendido y perfectos para quedar, tomar unas cervezas y quien sabe si acabar picando algo de su carta. Además en menos de un mes se mudan a la zona de Conde Duque (Calle Noviciado, 2) y es imprescindible seguirles la pista.

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3. Elegir un sitio con ambiente, para que no parezca que estás en una 'primera cita'
Si hay algo que no puede ocurrir, bajo ningún concepto, es que una primera cita parezca una primera cita. Si el local que has elegido para cenar está vacio, ocurrirá eso que nunca debe ocurrir y que posiblemente convierta todo en un auténtico desastre. Por eso, es primordial que en tu lista de posibles lugares a los que ir en una primera cita (escribiremos esta lista algún día, para ponértelo más fácil) estén apuntados locales con mucho ambiente, esos a los que tienes que llamar para reservar con antelación y que te asegurarán gente y ruido de fondo, muy necesario para una primera vez.

4. Escapar de ese sitio al que siempre vas y donde todo el mundo te conoce
Resulta muy obvio, pero hay veces que estamos tan enganchados a un sitio que ni para la primera cita lo queremos soltar. Estaría bien buscar lugares a los que no sueles ir y donde seguro no te encontrarás (crucemos los dedos) a uno de esos ex o amigos graciosos, que podrán arruinarte la noche. Además, es el momento perfecto para probar nuevos sitios y abandonar, por un momento, los que ya te conoces perfectamente. Está claro que hay sitios a los que ir con una cita y sitios a los que no ir jamás.

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5. Nunca pidas hamburguesa, verá tu peor imagen
No se trata de estipular lo que debes o no pedir de la carta, faltaría más. Pero es cierto que una primera cita no está hecha para pedir una hamburguesa y devorarla, como harías con tus amigos. Lo importante es pedir platos para compartir y que, sobre todo, no te hagan un flaco favor (como puede ocurrir con una hamburguesa doble de carne, con tomate, cebolla y rebosante de ketchup). Además te ahorrarás la clásica pregunta: ¿Y ahora cómo me la como para no quedar mal?. Para una segunda cita, la Cafetería HD (Calle Guzmán el bueno, 67) podría ser una de las mejores opciones. Si todo ha salido bien, durante el segundo asalto ya puedes permitirte disfrutar de una (gran) hamburguesa.

6. Todo debe estar muy pensado, pero debe parecer como improvisado
La esperada cita es el viernes por la noche, pero llevas preparándola desde el lunes (a primera hora). Has llamado a diez amigas para pedirles consejo, has recorrido los instagrams de los principales blogs de recomendaciones gastronómicas y has pasado por todas las webs de los restaurantes para leer una y otra vez sus cartas (¿Y qué podré pedir para que todo salga bien?). Todo esto está muy bien, un trabajo de campo más que necesario, pero una vez reservado el restaurante debe parecer como si todo fuera improvisado. Si te preguntan debes sonreír y decir: "Ha sido todo tan fácil".

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