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30 lecciones de vida que los ‘millennials’ deberían aprender de ‘La chica de rosa’

La última película de la inmortal unión entre Molly Ringwald y John Hughes cumple 30 años. Los adolescentes de los ochenta y los ‘millennials’ nunca estuvieron tan unidos.

Rubén Linde
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30 lecciones de vida que los ‘millennials’ deberían aprender de ‘La chica de rosa’

Probablemente Molly Ringwald debiera sonar a chino para la mayor parte de los adolescentes actuales del mundo occidental, pero resulta que cuenta más en las vidas de todos de lo que en un principio pueda parecer. ¿Quién es Molly Ringwald? De apariencia supuestamente complicada de responder sin Google a mano y uno de los productos más efímeros y relevantes de la historia del cine adolescente. Solo bastarían tres años y tres películas para que su cima y legado en el género quedase grabado a fuego, aunque Dieciséis velas, El club de los cinco y La chica de rosa tenían otro nombre de poder: John Hughes.

John Hughes, padre de los adolescentes de medio mundo, pero hombre con un ‘peterpanismo’ alarmante. Así explotaría la propia Ringwald en el New York Times, después de su muerte en 2009: “Yo quería crecer, algo que sentía que no podía hacer mientras trabajara con John. Éramos como los hermanos Darling cuando decidieron abandonar ‘Nunca Jamás’. Y John era Peter Pan, advirtiéndonos de que si nos íbamos no podríamos volver nunca. Hace veinte años que no hablamos desde entonces”. Asunto solucionado cuando en 2015, por el 30 aniversario de El club de los cinco, Molly subiría al escenario de los Billboard Awards para homenajear a su amigo John Hughes y de paso pedir amistad a Taylor Swift. Dos generaciones unidas por un solo guión.

Existió una década en la que los adolescentes, de forma general, seguían los patrones marcados por John Hughes. 25 años después, los adolescentes millennials solo se diferencian en una cosa invisible a la vista, visible en el corazón: la conexión wifi. Y esta lista, con el mismo número de lecciones vitales que de años cumple La chica de rosa, demuestra que Molly Ringwald lleva controlando la vida de los jóvenes, y no tan jóvenes, de medio planeta desde 1986.

1. Nunca le deberías llevar la contraria a Gina Gershon. Recuerda: “Siempre hay alguien más joven y hambriento bajando las escaleras detrás de ti”. En La chica de rosa el escenario es un partido de voleibol de un instituto de secundaria, en Showgirls las bambalinas de un escenario en Las Vegas. La evolución vital más coherente.

2. Aunque enfrentarte al bullying de forma civilizada siempre debería ser la mejor opción.

3. Trabajar en una tienda de música puede resultar satisfactorio económica y personalmente, pero deberías aprender a no prejuzgar a los clientes si no quieres que te prejuzguen a ti: “¿En metálico o con American Express platino?”.

4. Siempre te distraerán las conversaciones simultáneas –sea por la vía 2.0 que sea– mientras estés estudiando. Si crees que merece la pena, aprovecha el momento o te arrepentirás. Ese amor de instituto puede que no vuelva.

 

5. Una chaqueta bómber siempre te puede solucionar –casi– cualquier estilismo.

6. Kanye West y Alexander Wang no han inventado nada.

7. Carrie Bradshaw mucho menos. La primera blogger de moda fue Molly Ringwald en La chica de rosa.

8. Por algo es la película favorita de Tavi Gevinson.

9. ¿Customizar tu propia ropa? Molly Ringwald es Diseña tu moda para los adolescentes de los noventa y Lookbook.nu para los de los dosmil. Visionaria.

10. Probablemente La chica de rosa sea la única película de adolescentes en la que la extravagante apariencia de la protagonista no intenta ser cambiada para encajar entre los estándares sociales del momento. Cámbiame, en Telecinco, acaba de sufrir un disparo al corazón.

11. Si tu padre es más vago que tú y sufre de depresión infinita trata de convivir pacíficamente antes de la emancipación, por tu propio bien y el de todos. Servicios sociales incluidos.

12. Ese padre sabrá dar los mejores consejos de amor irrefutables basados en la propia experiencia: “La quería y me casé con ella, pero un día se largó. Hace tres años que no la veo, pero sigo queriéndola tanto como siempre. Tú quieres a Andie, pero puede que ella no te quiera a ti. Tampoco que no vaya a hacerlo, pero no puedes hacer que suceda sin más”.

13. Millones de conversaciones de WhatsApp tiradas a la basura. En la papelera virtual, en la nube, en el cielo del amor 2.0. D. E. P.

14. No por ser más pesado vas a conseguir que la chica de tus sueños se enamore de ti de repente. Duckie se pasaría toda la película detrás de Molly Ringwald para terminar siendo testigo de cómo ella se va con Andrew McCarthy.

15. Si tu mejor amigo está enamorado de ti, pero tú no sientes lo mismo, huye y hazle entrar en razón. Una amistad vale infinitamente más que una aventura pasajera.

16. Si ese amigo te pone entre las cuerdas y te obliga a tomar tan drástica decisión como “o conmigo o sin mí” probablemente la opción B sea la más correcta.

17. Si tu mejor amiga es mayor que tú y muestra síntomas de adicción a los hombres casados y a los novios que la humillan constantemente presta atención, su historia es digna de interés. Pero probablemente ahí esté la respuesta a una eterna soltería de la que reniega a toda costa.

18. Ir al baile de graduación debería ser una obligación moral si vives en Santa Clarita (Los Ángeles, California), pero tu instituto probablemente se encuentre ubicado más cerca de Zamora y la única obligación moral que tienes al final del último año de secundaria es la recogida de notas.

19. “Madonna es muy profunda, pero tiene mucho estilo” puede funcionar como crítica de doble sentido tanto en 1986 como en 2016.

20. Hacerse la estrecha puede salir bien siempre que a la otra parte le atraiga el masoquismo y la tortura. En La chica de rosa el asunto cobra un nuevo sentido cuando en la segunda cita ya se habla de matrimonio y se roza el acoso telefónico. Calma.

Molly Ringwald juzgando a los adolescentes de 1986 en 'La chica de rosa'.

Molly Ringwald juzgando a los adolescentes de 1986 en 'La chica de rosa'.

21. El mismo acoso telefónico por el que Kevin Williamson quería a Molly Rinwald como protagonista de su humor negro en Scream, pero era 1996, Ringwald tendría veintiocho años y no quería volver a ser adolescente. La realidad es que ninguno de los protagonistas de la película de Wes Craven tenía menos de veinte años. Nunca te fíes de tus primeros instintos, contrata a otro agente. Tres años después Molly terminaría como secretaría del instituto de Secuestrando a la Srta. Tingle. Nunca te autocastigues por los errores del pasado. Molly lo hizo.

22. En 1986 las barreras sociales seguían siendo un estigma en el flirteo adolescente. En 2016 la reina de España es una experiodista asturiana de clase media. La monarquía es el sueño americano europeo.

23. “Voy a ir, entrar, salir y volver a casa. Solo quiero que sepan que no me han hundido”. La chica de rosa es un mensaje a todos los que dramatizan con una ruptura hundiéndose en un sofá y una premonición de Chenoa llorando en chándal, ante todos los medios de comunicación, en 2005.

24. En la década de los setenta los hippies introdujeron el estampado floral en las camisetas de los adolescentes americanos, Molly Ringwald los recuperaría de un mercadillo de segunda mano en los ochenta, en los noventa Blossom lo convertiría en motivo de renegada social mientras que, 5.000 kilómetros de distancia más allá, Ágatha Ruíz de la Prada lo implantaría en versión minimalista en el festival de Eurovisión de 1999, con una tal Lydia de dieciocho años que quedaría en último lugar. El estampado floral entre los jóvenes moriría ese día sin contemplación. Hasta que H&M lo rescataría en 2008 y el ciclo vital volvería a empezar.

25. Miranda Priestly pensaría algo parecido del azul cerúleo en 2006. Con el cambio de siglo las ‘Hathaways’ serían las nuevas ‘Ringwalds’, pesimismo y actitud habitual de juzgar la sociedad antes que a uno mismo. Todo en uno.

26. En 1697 la Cenicienta de Charles Perrault acudiría al baile en busca de un marido rico, con un vestido deslumbrante hecho por ratones y una varita mágica. En 1986 la Cenicienta de Molly Ringwald se haría el vestido ella misma. En 2016 las cenicientas del reino acuden a un reality show a fingir buscar pareja, cuando realmente lo que quieren son nuevas oportunidades laborales. Cambio de reglas, evolución, feminismo y emancipación.

27. En 1921 F. Scott Fitzgerald escribió el relato corto El curioso caso de Benjamin Button, en el cual un hombre nace con noventa años y muere siendo un bebé. En 1986 La chica de rosa tiene un ataque de nostalgia lanzando la siguiente pregunta: “¿Por qué no podemos nacer viejos e ir rejuveneciendo?”. Señoras atrapadas en el cuerpo de adolescentes.

28. Aprovecha el presente siempre. Molly Ringwald viviría una etapa de gloria absoluta entre 1984 y 1986, pero con el intento de traspaso al cine adulto –y el rechazo de Terciopelo azul, Pretty Woman o Ghost por ser aparentemente demasiado transgresoras–, acabaría por siempre con su carrera.

29. Sobre todo cuando Andrew McCarthy y James Spader, dos de los sex symbols del cine adolescente de los ochenta, no han envejecido tan bien como cabría esperar. Hacerse de rogar durante tanto tiempo puede desembocar en desastrosas consecuencias. El tiempo es el único que jamás perdona.

30. Ama a Molly Ringwald por encima de muchas cosas, la definición de feminismo y su nombre van de la mano. Lo sabe Taylor Swift y lo debería de saber todo el mundo que alguna vez sintió que no encajaba en algún sitio.

Categoría: Nostalgia

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