Taramona | 31 DE ENERO DE 2012
Paula

Un concierto: Van Morrison. Entró y la quisieron sentar separada de Paco. Se levantaron y se fueron a cenar al Vips.
Su libro: Lo Real, de Belén Copegui
Una voz: Leonard Cohen
Una cuenta de Twitter: GSElevator Gossip
Disco elegido para el desayuno: The Cure, Disintegration
Desayuno: Zumo de naranja recién exprimido; café con leche (el blend de Toma Café); tostadas con confitura de ciruela. Por último, unos croissants de chocolate de una pastelería de Santa Brígida y fresas, ambos traídos por ella.
Paula lleva:
Chaqueta de lana de Mango
Camiseta Almost Famous del musical "The Producers" comprada en Theatre District, NY.
Vaqueros recortados Levi's 501
Unos leotardos calentitos.
Tags de la conversación: El inventazo del I-pod; niños adultos; Mark Oliver Everett; "como mucho he ido a seis conciertos"; galerías de arte en lugares imposibles.
Trabaja en noséqué-nosécuántos pero parece importarle tan poco hablar de ello como a mi escucharlo, así que saltamos a la yugular de lo trivial, enfrascándonos en un duelo a muerte con espadas de madera disfrazado de conversación adulta. Nos gustaría vivir en Wonderland a pesar de que sabemos que aquí hay pocas hadas, muchos cocodrilos y piratas.
Como los que, según me cuenta, exigían a una chica de no sé qué banco que no llevara ropa sugerente a la oficina. ¿Suegerente? Nada de faldas cortas, nada de pantalones apretados, nada de camisetas de lycra, nada de tacones muy altos... Nada de jerseys de cuello vuelto. Maldita su manera de vestirlo todo bien, criatura tóxica. Por lo visto la chica ganó un pleito y con él unas portadas de Playboy. Se cierra una puerta y se abre un plató.
Paula me dice que la música es como ropa para ella, algo que te pones y te convierte en lo que quieras: controlas la luz, pones una canción en repeat y la habitación se convierte en una nave espacial. El tiempo deja de respetar sus propias reglas.
Ésta y otras ideas las expresa con su voz y los experimentos audiovisuales de Paco Trinidad en el Paupac Azul, un proyecto de dos compartido con millones a través de la red. Twitter, con su pajarito tan apropiado por logo, es su weapon of choice.
Pasan los minutos sin pausa en la conversación hasta que se para la música y se queja. Dice que se ha acostumbrado a que "en esta casa haya música" así que me toca levantarme y rectificar la atmósfera. Dentro Bon Iver. Dice que lo había oído pero que no le ponía nombre.
Lo dejamos sonar de fodo mientras seguimos cambiando el mundo comiendo fresas.