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Cosmeticorexia, ¿es malo obsesionarse con el cuidado de nuestra piel?

Lo expertos alertan: con la cosmética, mejor quedarse corto que pasarse. Te explicamos por qué.

Mamen InfanteFoto: David Dunan.
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Cindy Bruna fotografiada por David Dunan. Maquillaje de Nicolas Degennes, de Givenchy.

Cindy Bruna fotografiada por David Dunan. Maquillaje de Nicolas Degennes, de Givenchy.

Volví de vacaciones de verano con una mancha en la frente. Aterrorizada. Dispuesta a acabar con ella. Después de haber escrito durante años sobre la infalible capacidad blanqueadora de una mezcla de retinol y vitamina C, me puse a ello sin miedo. Lo di todo. Al cabo de una semana, la mancha iba perdiendo tono –al tiempo que bajaba el bronceado- pero mi piel estaba echando fuego. Ya se sabe que en casa del herrero… se puede ser un poco impulsiva y equivocarse y que hay que buscar solución. Como no sabía si la irritación podía ir a más, pregunté a mis expertos de cabecera. Además de una solución para calmar la piel, me dieron una información valiosa que hoy comparto con vosotros: por ejemplo, que con la cosmética, es peor pasarse que no llegar. Tanto la limpieza como la hidratación y los cuidados anti-edad tienen una razón de ser y usar y, muy importante, una dosis correcta. No por tener la balda del cuarto de baño a punto de desplomarse vas a tener la piel más bonita ni, mucho menos, más sana. Entérate si, víctima de tu furor beauty, te puedes estar pasando.

El frotar se va a acabar
Limpiar la piel es lo más importante de cara al cuidado del rostro. Si éste no está limpio, el resto de cosméticos no funcionan correctamente. Eso sí, limpiar no implica arrancar la piel ni echarle ácido de baterías. Aunque te cueste creerlo, cuanto más suave es una limpieza, mejor responde la piel. Ya en Estados Unidos se dieron cuenta y acuñaron el palabro ‘face overcleansing’, un problema que se da entre las aficionadas a las limpiezas constantes que, además, sufren acné, la piel muy seca y/o sensible. Lavada con demasiada frecuencia e intención deja a la piel desprotegida en sus capas más sensibles, eliminando la barrera natural que tan necesaria es para evitar el envejecimiento prematuro. Si notas que, tras lavarte la cara, la piel está tirante, ¡ojo! Estás abusando. Una vez más, el experto habla: mejor sólo una vez al día y con un producto adecuado a tu tipo de piel. Si es muy grasa, dos veces, en plan AM-PM. Tampoco abuses de los cepillos y otros gadgets de limpieza porque pueden estimular el folículo y provocar granitos que, de otra manera, no hubieran salido.

Esto nos lleva directamente al mundo peeling. La exfoliación también ha de hacerse en su justa medida. No te compres veinte peelings diferentes y esponjas que pueden hacer trizas tu piel. Atenta: una exfoliación excesiva no sólo no ilumina más, sino que puede provocar manchas. Hazlo suavemente, no más de una vez por semana, si puede ser con un exfoliante ecológico. Si escucharas a los expertos te asustarías. Ellos defienden que aumentando la frecuencia y/o la intensidad del peeling casero se pueden producir diferenciaciones celulares anómalas. Si se reduce demasiado el grosor del estrato córneo, que no debe liberar más de una capa de células al día, la piel se queda indefensa. La capa córnea es, junto con la melanina y el sudor, una de las defensas que la piel tiene contra el sol. En realidad, actúa como un filtro físico contra las radiaciones. Si se afina demasiado, puede sensibilizarse frente a los UV, dando lugar a manchas oscuras y eritemas.

No te bañes en crema
Sabemos que te encanta comprar cremas, que lo haces compulsivamente, creyendo que necesitas ponerte de todo para lucir una piel estupenda. ¡Error! Es muy mala costumbre atiborrar la piel de activos. La dermis, a partir de un nivel, no absorbe más sustancias por mucha crema que se aplique. Y tampoco usar varios productos garantiza una mejor respuesta por parte de la piel. De serum se deben usar cinco gotas: una en la frente, una en la barbilla, una en la nariz y una en cada mejilla. No más. De crema, igual: una cantidad equivalente al tamaño de un guisante repartido por toda la cara. Otra para cuello y escote y se acabó. Cuando ponemos demasiada cantidad de crema o de una textura que no conviene, salen granos. Es el llamado acné cosmético. Y un último consejo: antes de comprar un suero supersónico de vitaminas, ácidos, etc. pide consejo sobre su utilización. Para que no te pase lo que a mí. Que sepas que cuando hablamos de retinol, normalmente se aconseja hacer un periodo de adaptación de la piel al retinol, empezando por las concentraciones inferiores y subir concentración a medida que la piel se acostumbra al principio activo.

Categoría: Escuela de belleza

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