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La guía completa del flequillo

Hablamos del aliado perfecto: el flequillo. Con el poder de potenciar –o disimular– facciones, este remate de cabello juega un papel fundamental en el corte de pelo.

Vicente Benavent
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¿Quién? Con A de Alexa Chang, con B de Brigitte Bardot, con C de Caroline de Maigret... Y así hasta la Z de Zoey Deschanel para dar la vuelta a todo el abecedario con los mejores flequillos. Porque puede que sea un imprescindible de temporada, y en boca de clientas –y manos de peluqueros– sea lo más repetido en los salones de belleza. Pero aun cuando no es el plato fuerte entre las tendencias más en boga, vale la pena tenerle el truco cogido; el flequillo siempre es un valor añadido. Su condición de avanzadilla y su posición privilegiada en el look permiten jugar a redibujar el rostro, y poner el foco –o justamente lo contrario– sobre determinados puntos de la anatomía. 

¿De qué tipo? Pueden existir tantas versiones como experimentadas tijeras se pongan a cortar pero resumiendo en una escala creciente de largos empezamos con el flequillo corto. Para que todo el mundo tenga un referente visual, hablamos del flequillo que popularizó Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes. Un flequillo difícil y peligroso, pues una vez se apuesta por él no hay vuelta atrás. De entrada es un flequillo que habla de alguien potente y arriesgado; tímidas abstenerse. Con el largo equivalente a dos dedos (en horizontal), el flequillo corto centra la mirada y marca la nariz. Es un corte que favorece a las caras pequeñas, y que la mismísima Beyoncé se ha atrevido a replicar. Algo más largo, el flequillo que cae hasta las cejas tiene una embajadora de excepción en Naomi Campbell, que lleva ya un par de lustros entregada a él. Y un poco más largo, rebasando ligeramente la cejas, es el peinado que ha popularizado mundialmente Jessica Biel. En ambos casos se precisa de abundancia de pelo para lucirlo en todo su esplendor. Pero en caso de no tener un flequillo demasiado tupido lo mejor para lucirlo con gracia es apostar por un corte despuntado, como Dakota Johnson.

Después están las variaciones (y las excepciones). El flequillo en diagonal es la opción más socorrida cuando la frente es prominente y lo que se quiere es disimularla. También es un recurso fácil mientras el flequillo crece y ya nos se mantiene en su sitio. Y además, peinarlo en diagonal ofrece la posibilidad de lucir un flequillo que no lo es; esto significa: usar a modo de flequillo las capas más cortas y delanteras de la melena, como ejemplifica Goya Toledo. Otra de las opciones que mejor funciona y más aceptación tiene es la del flequillo abierto, todo un acierto para disimular las narices tamaño XL y con un innegable sabor francas –gracias a BB– si se acompaña de un moño alto e imperfecto. Y como remate, un peinado de reciente cuño que tiene en el flequillo su gracia principal, ya que el resto es corto. Jennifer Laurence, Robin Wright o Scartlett Johansson son tres de las ilustres cabezas que acompañan el rapado en nuca y laterales con un flequillo trabajado con las manos y peinado en diagonal a base de gominas o geles. 

¿Como cuidarlo? Por obvio que resulte, a veces es en la obviedad donde está el quid. Lo importante para mantener un buen flequillo reside en el secado, y este depende del tipo de cabello. Si la calidad del pelo es lisa y fina, lo mejor para el cabello será secarlo al aire y pasar una plancha en las puntas. Si por el contrario, el pelo es grueso o rizado, se recomienda trabajar el secado con un cepillo grande y darle un toque (controlado) de calor con la plancha al finalizar.

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