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¿Y si todas las empresas fueran como Lush?

Se define como una empresa activista que fabrica y vende cosméticos frescos. Y se dice pronto. Aquí te contamos el resto

Mamen InfanteFotos: Cortesía de la marca
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¿Y si todas las empresas fueran como Lush?

Parece una tienda de jabones en forma de frutería, pero esconde mil secretos

Si alguien te preguntara, podrías decir que Lush es la tienda divertida que vende jabones al peso. Esa cuyo perfume detectas a dos manzanas. La de los lemas escritos por las paredes y los productos expuestos como si fuera el género de una frutería; ¡la de las bombas efervescentes para el baño! Puede que, incluso, sepas que es pionera y abanderada de la lucha contra la experimentación en animales. Pero Lush no es eso. Al menos, no solo eso. Detrás de tanto color y olor hay todo un mundo de solidaridad y buenas prácticas que hace de este gigante británico algo más que una tienda.

Esta marca -que cumplidos los 22 años vive su mejor momento- es un ejemplo de cultura empresarial capaz de hacer de este un mundo mejor. Nos preguntamos ¿y si todas las empresas fueran como Lush? Un negocio con objetivo de sacar beneficios propios sin olvidarse de los demás. Y con los demás me refiero a los desfavorecidos, incluyendo en esa categoría a los hombres, mujeres y niños que lo pasan mal por cualquier motivo; a los océanos, a los animales en peligro, a los bosques de palma... A los incomprendidos del género humano, la flora y la fauna mundial.

Tuve la oportunidad de descubrir todo esto durante unos días en Londres, cuando celebraron una especie de congreso anual llamado Creative Showcase. Allí hice una inmersión en este amplio argumentario que hace de Lush una compañía tan especial. Asientos de cartón reciclable, dependientes de todo el mundo pasándolo bien, comida vegana, música en vivo, pasacalles, demostraciones en directo de cómo se hacen los productos... La verdad es que lo pasé bomba y me encantó conocer personalmente a los fundadores de la empresa: la familia Constantine (padre, madre, hijos y nietos), Rowena Bird y Helen Ambrosen. Ellos nos contaron sus aventuras durante más de 20 años hasta llegar a ser quienes son. Ahora, puedo decir que conozco la empresa y su frenética actividad como para sentir un flechazo por ella que me impulsa a contar todas las cosas que hacen de ella algo realmente distinto. Entiendo que vendan como churros desde el momento en que mucha gente se identifica con sus valores y encuentra en sus estantes productos para cuidarse de cabeza a pies.

COSMÉTICA EXCEPCIONAL
Aunque pueda parecer secundario, al lado de asuntos como la defensa de los derechos humanos o la protección del medio ambiente, no olvidemos que es una empresa de belleza. Y muy buena. Con sus productos te puedes cuidar de pies a cabeza, sea cual sea tu necesidad: piel seca, cabello indomable, cuero cabelludo sensible. Son los inventores de productos de belleza tan innovadores como las bombas de baño efervescentes, las gelatinas de ducha, las barras de champú sólido y la pasta dentífrica sólida. El hilo conductor de toda su producción lo conforman una cuidada selección de plantas medicinales, flores y aceites esenciales de máxima calidad. Sus productos están hechos a mano.

ANTE TODO, MUCHA... ÉTICA
Son muy estrictos en la política contra la experimentación con animales. Tienen un departamento de compra ética y apoyan varias iniciativas de comercio justo y comercio comunitario. Lush lidera (en cosmética) la lucha contra el exceso de embalaje mediante la ejecución de campañas de sensibilización pública y el desarrollo de productos que se pueden vender 'desnudos' al consumidor sin ningún tipo de embalaje. Y como todo esto no se hace solo, la compañía tiene un director de donaciones, un director ético de comunicación, un analista de medioambiente y un director de campañas. Además de cuidar de lo que les atañe como empresa de venta de cosmética (experimentación en animales, comercio justo y apoyo al reciclaje), apoyan causas 'perdidas' como la caza del zorro, el aleteo de tiburón, la extinción de la tortura, el derecho de gays y lesbianas a no ser perseguidos, el derecho a un juicio justo, apoyo a los refugiados, el cambio climático y un largo etcétera donde todos los problemas tienen cabida y se tratan con el mismo nivel de interés.

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En la imagen, Charity Pot. Es una crema de cuerpo hidratante autoconservante. Se elabora con manteca de cacao de comercio justo y se aromatiza con la maravillosa fragancia de los aceites esenciales de ylang ylang, geranio y tagetes. Pero no sólo eso: de su venta se dona el 100 % del precio (menos el IVA) a pequeñas asociaciones locales que necesitan esta ayuda y cuyos principios coinciden con los de la compañía en lo que respecta a la conservación del medio ambiente, el bienestar animal y los derechos humanos. Algunas de las organizaciones que han recibido donaciones de Lush Charity Pot en España son: AnimaNaturalis, Fundación Vicki Bernadet, ANAA, Fundación MONA, ADE, BLOOM, SOS Galgos, Camboya Sonríe... Muy especial fue una de las campañas de 2016, centrada en la Asociación Arcópoli. Desde Lush España nos cuentan: "Ante el incremento de agresiones hacia el colectivo LGTB detectado por la asociación en los dos últimos años, Arcópoli en colaboración con Lush puso en marcha una herramienta fundamental para acercar a las víctimas a las instituciones, fomentar la denuncia y facilitar la coordinación. De ahí nació el primer Observatorio Madrileño contra la homofobia, transfobia y bifobia y una aplicación (http://contraelodio.org/) mediante la cual se puede registrar la agresión sufrida para así poder dar apoyo tanto psicológico como judicial.

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A nivel global, las campañas también son increíbles. Por ejemplo, en Londres me contaron la de #KeepItOn que se llevó a cabo durante el Black Friday mediante la venta de la bomba de baño Error 404. Su objetivo era recaudar cuarto de millón de libras (por los beneficios de la venta) y destinarlo a Access Now. De ahí se invitó a grupos de activistas digitales globales a solicitar subvenciones para continuar su lucha y mantener Internet libre, abierto y seguro en zonas de conflicto o donde la libertad de comunicaciones esté comprometida por gobiernos autoritarios. Jack Constantine, fundador de Lush y directivo a cargo del departamento de asuntos digitales en Lush, nos explica: "A medida que Internet se integra paulatinamente en nuestras vidas, surge la necesidad de proteger estos derechos recién adquiridos y garantizar una Internet justa y equitativa para todos". Te preguntarás qué les impulsa a esforzarse tanto en echar una mano. Según Hilary Jones, Directora de ética profesional de Lush, es un privilegio haber llegado tan lejos: "Disponemos de cientos de tiendas en algunas de las calles más concurridas del mundo. Se trata de un espacio publicitario cuyo uso no depende del dinero, por lo tanto, ¿por qué no utilizarlo como tribuna para los problemas que nos preocupan?", declara.

CONTENIDO Y CONTINENTE
En Lush, tan importante es el cosmético como donde va metido. O donde no va metido, podríamos decir. Durante el Creative Showcase nos contaron sus avances en autoconservantes, la asignatura pendiente para una filosofía que defiende los productos frescos. "Lush 
ha 
invertido
 años 
‐incluso
 décadas- en el desarrollo de productos sólidos que sean igual de eficaces que los líquidos. ¿Por qué? Sencillo: porque de esa forma no necesitan conservantes ni un packaging. Una manera estupenda de cuidar el medioambiente. La mejor manera de abordar el reciclado es no creando residuos. Sus envases no hay que separarlos para reciclar, sencillamente, porque no existen. Algunos productos sí van dentro de envases pero son de materiales reciclados y reciclables.

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