10 cosas que toda 'fashionista' debería conocer de Óscar de la Renta

Resumimos en 10 capítulos el universo de Óscar de la Renta, el diseñador dominicano que estudió dibujo en la Academia de San Fernando, que aprendió costura en los grandes talleres de París, que tomó todo ese saber y ese refinamiento y se lo entregó en forma de un armario impecable (e imprescindible) a las mujeres más distinguidas de la Quinta Avenida y se convirtió así en el padre de la elegancia norteamericana.

La que han elegido Laura Kim y Fernando Garcia –directores creativos de la casa– para un reciente reportaje es sin duda la mejor forma de definir a la "mujer Óscar de la Renta": tomar a todas las embajadoras que encarnan el espíritu de la firma, trazar una línea invisible entre ellas y obtener el factor común; así que agiten esta coctelera deluxe y obtendrán el resultado: las modelos Carolyn Murphy y Sasha Pivovarova, las actrices Zoë Kravitz y Thandie Newton, la asesora política Huma Abedin, las socialites Nicky Hilton y Naty Abascal, la princesa Olympia de Grecia y la heredera de la firma, Eliza Bolen. Voilà! Ahí es nada. Ésa es "la mujer de la Renta".

Suceder al fundador de una firma y mantenerse fiel al estilo y al legado no es fácil (ni común, ni frecuente), pero eso cuando se alinean los astros y todo empasta a la perfección –con el engranaje de las piezas sin fisuras– es digno de mención. Óscar de la Renta levantó una firma consagrada a las acaudaladas señoras del Upper East Side –llegó al circuito aún a tiempo de vestir a Babe Paley y a Audrey Hepburn, ecos de otro tiempo– y se estableció como sinónimo de la elegancia de clase alta norteamericana. También como garantía de éxito para el poder; de la Renta ha sido la firma de todas las Primeras Damas cuando la ocasión reclamaba postín. Así que ante esta cátedra amilanarse hubiera sido lo fácil, pero Laura Kim y Fernando Garcia han tomado el universo creativo del señor de la Renta y lo han pasado de las madres, a las hijas. Aquí queda resumido en 10 claves. 

1. Caribe en el "adn"

Óscar de la Renta nació en Santo Domingo (República Dominicana) el 22 de julio de 1932, el último –y el único– hijo de una acomodada familia repleta de chicas. Su madre, Maria Antonia Fiallo, provenía de una saga de artistas y pronto entendíió a su hijo y su deseo de salir hacia Madrid para estudiar Bellas Artes; ella fue su mayor valedora ante el descontento de su padre, que quería que el niño siguiera con el negocio familiar de la correduría de seguros.

No hubo mucho más que decir, y en 1951 ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid para estudiar dibujo. © Getty Images

2. Primera parada: Madrid

Sólo cinco años necesitó para llegar hasta el meollo de la sociedad madrileña: Óscar de la Renta firmó el vestido de debutante de la hija del embajador de Estados Unidos en España en el año 1956, John Davis Lodge. Su hija, Beatriz Anna Cabot Lodge ve vistó de largo por primera vez en el palacete de Príncipe Pío, donde se celebró una fiesta a la que asistió el "todo Madrid".

El vestido causó un enorme revuelo y todas las "señoras bien" querían vestir de Óscar (todo un logro en un momento en que los únicos nombres que se admitían a trámite eran: Balenciaga y Pertegaz); aquel vestido de debutante fue la mejor carta de presentación y el pasaporte directo a los talleres de Eisa Costura, los talleres en Madrid de Cristóbal Balenciaga. Y de ahí dio el salto a París a la casa Lanvin, en la época de Antonio del Castillo. Óscar de la Renta llegó a la moda –aunque como aprendiz– aún en el tiempo de los grandes de la costura; y algo de aquel aura elegante de gran salón parisino le acompañó toda su carrera. © Getty Images

3. Abrir las puertas de la casa

De nuevo la familia Lodge le sirvió el éxito en bandeja: Francesa, la madre de Beatriz, era íntima amiga de Elizabeth Arden; y tocó todos los hilos hasta que consiguió presentar a la empresaria de la cosmética y al diseñador puertorriqueño. Otras voces dicen que fue la magnánima editora de Harper's Bazaar Diana Vreeland quien llamó al joven a filas en la casa Arden. Como fuera, el flechazo entre ambos fue instantáneo; de hecho fue tanto que Óscar abandonó París para instalarse en Nueva York y encargarse de la tienda de costura que tenía la Arden en Madison Avenue.

¡Ah! pero no se fue solo, de París salió acompañado. Óscar de la Renta conoció a la editora de moda Françoise de Langlade de joven y entre los dos saltaron chispas nada más mirarse. Al poco contrajeron matrimonio y juntos se instalaron en NYC para abrir su propia casa de moda en 1965. 

4. París a lo grande

Y a París volvió, esta vez por recomendación de su segunda mujer: Annette Reed, la abeja reina de aquel momento en la colmena social que es el Upper East Side de Nueva York. Annette animó a su marido a tomar las riendas de la casa Balmain, un affair laboral que duró una década: de 1992 a 2002. De la Renta se convirtió así en el primer americano en tomar posesión de un casa parisina y enderezó Pierre Balmain a base de grandilocuencia, empaque y sofisticación. La vaca sin cencerro que era en aquel momento chez Balmain se posicionó de nuevo como una opción para acaudaladas señoras, gracias al trabajo de Óscar de la Renta. © Getty Images

5. El costurero de la Casa Blanca

Robin Givhan, editora de moda de The Washington Post, lo resume con una frase muy acertada: «las Primeras Damas llegan a la Casa Blanca vistiendo de algún otro diseñador, pero todas salen vistiendo de Óscar de la Renta».

Fue durante el mandato de Ford cuando un joven de la Renta puso los pies por primera vez en una cena de gala en la Casa Blanca; y desde entonces ha vuelto en cada mandato, vistiendo a todas las (recientes) Primeras Damas: Nancy Reagan, Hillary Clinton, Laura Bush y Michelle Obama. Si bien –y con diferencia– ha sido con Hillary con quien ha mantenido una relación de amistad más estrecha. Se conocieron en el besamano de unos premios Kennedy, cuando el señor de la Renta pasó por delante de la candidata Hillary Rodham y se quedó estupefacto: «¡ese vestido que llevas es mío, y te queda fantástico!»

Desde entonces, y en todo acto relevante al que haya asistido: Hillary Clinton ha vestido de Óscar de la Renta. © Getty Images

6. Alfombra roja mediante

Hay nombres –y por extensión sus diseños, se entiende– que nunca fallan sobre la alfombra roja: Óscar de la Renta es uno de ellos. Cortes femeninos, materiales de calidad y una composición equilibrada que resaltan el cuerpo de la mujer son los ingredientes de éxito de la firma del puertorriqueño. Así son también sus vestidos de noche, sus propuestas más exquisitas.

Multitud de celebrities no han dudado en apostar por él, Penélope Cruz entre ellas, pero puede que el nombre de Sarah Jessica Parker sea el que primero viene a la mente al nombrar a de la Renta. La actriz forma parte de un eje sibilino y muy bien orquestado (maquinado entre estilistas, editoras y directoras de moda) para convertir el american way of style en otro faro de luz dentro del universo de la moda. En esa jugada maestra para dotar de lustre a la moda americana a Óscar de la Renta le ha tocado jugar el papel de sumo pontífice. © Getty Images

7. Una firma con sello

Lo primero que cabe resaltar del trabajo de Óscar de la Renta es la silueta, la forma que tienen sus vestidos; femeninos y muy correctos, arriesgados en el punto justo y tratando siempre de favorecer el cuerpo de la mujer. En caso de decantarse por alguna prenda sería por el vestido cóctel, sin duda. Lo mismo que con los colores; en caso de elegir, mejor vivos y potentes, como un souvenir de su Caribe natal. Pero nunca están de más en de la Renta los estampados: todos valen, desde los étnicos y tribales hasta uno de los más revisados, el ikat.

Y por último los vestidos de noche, la gran baza de la casa Óscar de la Renta. Una propuesta a la medida de una mujer elegante y altiva. © Getty Images

8. Universo de la Renta

El gran zambombazo comercial en la firma Óscar de la Renta se produjo a partir de la primera década de los 2000. Hasta entonces podría decirse que todo fue un cultivar, preparar el camino. A partir de entonces fue cosechar éxitos. Algo de mérito hay que otorgar a la segunda generación, con Eliza Reed –hija de Annette– y su marido Alexander Bolen, CEO de la firma.

Primero vinieron los accesorios, en 2001; «porque una mujer hace suyo el look a base de accesorios» dijo de la Renta. En 2004 empezó la expansión con la apertura de tiendas por todo el mundo y en 2005 se añadió la división de gafas de sol. A mediados de  la década presentó la colección nupcial, una cita cada medio año que satisface el deseo y la ilusión de toda novia around the world. Y si cerró la primera década con éxito aún abrió la segunda con más: en 2012 se lanzó la colección infantil y la colección de hogar; una oferta que satisface los 360º del "universo de la Renta". © Getty Images

9. El paso de Peter Copping por la casa

Fue el propio Óscar de la Renta quien propuso a Peter Copping como su relevo al frente de la firma, y este aceptó con gusto formar parte del equipo. Fue así como abandonó los talleres de Nina Ricci en París para aterrizar en los de de la Renta en Union Square. No llegó a dos años los que estuvo Copping al frente de la dirección creativa, unos «problemas personales» le obligaron a poner punto final; la empresa lo comprendió y emitió un comunicado en el mismo tono cordial, amable y educado que había usado Peter para despedirse.

Formado en Central Saint Martins y con una larga trayectoria como jefe de taller en la época de Marc Jacobs en Louis Vuitton, Copping llegó a Óscar de la Renta con el firme propósito de rejuvenecer la firma manteniendo los códigos estéticos del puertorriqueño. Un críptico final ha dejado a sus devotos sin pistas sobre su próximo paradero. Todo se andará. © Getty Images

10. La mirada en el futuro

Y si su predecesor lo intentó, los alumnos aventajados lo ha conseguido. Laura Kim y Fernando Garcia, pareja (y también creativa) fueron los encargados de sustituir a Copping tras su salida. La petición de ocupar el cargo les vino de manos del CEO, Alex Bolen, el yerno de Óscar de la Renta. Ella llevaba más de diez años como asistente del señor de la Renta y él entró algún tiempo después para hacer prácticas y se quedó. El tándem –dueño también de MONSE, su propia firma– ha sido el responsable de insuflar la modernidad necesaria a la casa, algo así como pasar de vestir a la madre para vestir a la hija. La misma esencia, diferentes armarios. © Getty Images