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La vida a través de Harper's Bazaar

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Harpers Bazaar, por Richard Avedon | Jane Shrimpton, en una de las portadas más emblemáticas de Harpers Bazaar, realizada por Richard Avedon en abril de 1965. HARPERS BAZAAR
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Esta historia que ahora cuento se la escuché a otros. Porque nadie, ningún lector, ninguna empresa, ni diseñador o fotógrafo alguno han disfrutado del inmenso privilegio de acompañar a Harper’s Bazaar en sus 142 años de Historia. De habérselo ofrecido el diablo, en su pacto con los humanos, muchos habrían aceptado sin dudar ni un instante. Hoy el último latido de su vida global palpita en tus manos. Pasa las páginas y siente.

ANDRÉS RODRÍGUEZ | 17 DE ENERO DE 2011

En el caso de que la vida de Harper’s Bazaar fuese un biopic cinematográfico rodado en Hollywood tendría a la fuerza imágenes de las peripecias de la esforzada secretaria de 'El diablo viste de Prada', de la ácida parodia que Robert Altman dirigió en 'Prêt-à-porter', de la lucha de clases de la protagonista en la adaptación norteamericana de la serie 'Ugly Betty', de las poderosas imágenes del existencialismo ruso, del neorrealismo italiano y de su emperador Federico Fellini, de los negativos polvorientos del fotoperiodismo norteamericano, de Picasso y sus amantes y del París de entreguerras. Y de muchas cosas más. Uno de los privilegios de la inmortalidad, rotundamen-te, habría sido acompañar a la portada de Harper’s Bazaar en todos estos años, de número en número, de quiosco en quiosco, de lector en lector, de país en país. Hasta hoy. Hoy es el día que llega a los quioscos esta edición, que no es la primera en español, pero sí la nuestra. Y espero que la tuya.

25 años antes de que Vogue llegase a la imprenta, los hermanos Harper intuyeron que la moda femenina necesitaba una publicación de referencia. Después de su iniciativa llegaron las demás. Y toda la lluvia caída desde 1867, fecha en que los hermanos Harper publicasen su primer Bazaar, no ha logrado barrer el glamour que con sólo pronunciar su nombre invoca aún hoy la sofisticación máxima y hace que las puertas se abran a distancia.

Su primera editora, Mary Louise Booth, que la dirigió desde su fundación hasta su muerte, inauguró un desfile de talentos que contribuyeron a forjar la leyenda de la publicación. Y es ése y no otro el verdadero adn de la revista, su compromiso con el talento para divulgar la moda a través de lo más selecto de la fotografía, la pintura, el periodismo, la lectura y cualquier otro lenguaje que se invente, adaptándose magistralemente a los tiempos.

“Lo importante es la Didot” (tipografía utilizada en Harper’s Bazaar desde sus comienzos), le dijo Alexey Brodovitch a un imberbe Richard Avedon para explicarle su trabajo. En 1993 un artículo del New York Times titulaba “Put on a Harper’s Face” (Ponle a su cara un poco de Harper’s), para explicar la influencia del estilo gráfico de la revista en las campañas globales de anunciantes como Nike o IBM. Algunos directores de arte se declaraban seguidores confesos de la revista, otros, más orgullos negaban haberla leído nunca. Imposible. Pero todos reconocían la influencia del primer director de arte del mundo, el ruso Alexey Brodovitch. El primero (al menos de la era moderna), era un emigrante feo y borracho, maltratador de asistentes y secretarias que tiraba los borradores de las páginas al suelo y las ordenaba como si de una baraja se tratase. Esta revista que lees ahora es la que le permitió ha- cerlo, la que creyó en él, la que publicó las fotografías de Brassai y Henri Cartier-Bresson que a su vez le dejaban al ruso cambiarle sus encuadres. ¿Te imaginas reencuadrar a Cartier-Bresson?

Corría 1934 cuando Carmel Snow, la flamante editora de Bazaar durante más de 20 años, se dejó guiar por su olfato al ver las páginas de prueba que le hizo montar a Brodovitch. Ese mismo día le firmó un precontrato para asegurarse antes de pagar los billetes de avión y llevarle al castillo de Escocia en el que le esperaba William Randolph Hearst, que le había comprado ya la revista a los hermanos Harper y que tenía que aprobar personalmente el cambio de Director de Arte. Alexey pasó la prueba, cayó en gracia a Hearst, inmortalizado por Orson Wells en 'Ciudadano Kane', y cuyos herederos aún conservan la propiedad de Harper’s Bazaar. Le dejaron trabajar, 24 años estuvo al frente de su dirección de arte, y él los hizo aún más grandes. Bajo su paraguas creativo la fotografía y la ilustración (Andy Warhol apenas tenía 21 años cuando Alexey le encargó sus primeros dibujos) en todo su esplendor utilizó la moda para abrir fronteras creativas. Y fue cuando Richard Avedon, recién llegado de la guerra, publicó como principiante sus fotografías en la revista y así habría de hacerlo durante 20 años hasta que la revista rival lo sedujo para cambiar de amante. Fueron los años en los que a sus páginas se asomaron Man Ray, Robert Frank y Diane Arbus (que también publicaba en Esquire), hasta los modernos talentos de Inez Van Lamsweerde, Patrick Demarchelier o Peter Lindbergh que aún hoy siguen asomándose en la revista desde la redacción en el edificio Hearst, diseñado por Norman Foster, en la calle 58 (ver mapa).

Harper’s Bazaar ha encumbrado a la fama a sus directoras, como cazadoras de talento, como sumilleres del periodismo femenino. Lo hizo con Carmel Snow (ella se inventó la sección 'Why don’t you?', que encontrarás en la última página de este número), con Carrie Donovan o con la genial Liz Tilberis (cuya primera portada con Linda Evangelista invitando a entrar en “La era de la elegancia”, inspira hoy la nuestra). Lo hace con Glenda Bailey, editor-in- chief, de Harper’s Bazaar en Estados Unidos presidiendo la joya de la corona y con Lucy Yeomans al otro lado del Atlántico, desde donde convirtió la edición británica de Harper’s Bazaar en la Revista del Año en 2008. Hoy, nuestra capitana al frente de la nave es Melania Pan, la editora de Harper’s Bazaar más joven del mundo, representando la llegada de una nueva mujer española.

Y así, pasito a pasito y con casi 30 ediciones por todo el mundo, Harper’s Bazaar ha entrado en el siglo XXI reivindicando con su Thinking Fashion la importancia de la moda inteligente. Una revista para mujeres que viven la vida alrededor de la moda, pero que nunca, NUNCA, vivirían esclavas de la moda. Ni de la moda, ni de nada. Lectoras con criterio formado y vivencias suficientes. Mujeres Harper’s Bazaar. Esas que entran por la puerta y todo el mundo sabe que tienen algo especial. Repito, tienen algo especial, no que llevan puesto algo especial. Eso es otra cosa.

ARTÍCULO PUBLICADO EN HARPER'S BAZAAR 1 - MARZO 2010

Andrés Rodríguez es editor de Spainmedia Magazines, la pequeña empresa que fundó hace apenas tres años con el convencimiento de que “la vida es una gran revista”. Spainmedia también edita Esquire y Robb Report.

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2 comentarios
  • 1 30/10/2011 a las 08:10:27h
    Si no recuerdo mal, en una de las peliculas de Hitch "La Ventana Indiscreta", sale Grace Kelly leyendo vuestra revista, asi que también habeis participado en el mundo del cine.
  • 2 06/08/2011 a las 08:08:18h
    pero porque no se menciona aquí las colaboraciones de escritores tan imporntantes como, Truman Capote, Dorothy Parker o Carson Macmullers????.
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