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Lady Sienna

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Lady Sienna | DAVID SLIJPER
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Tras ser madre y después de su enfrentamiento contra el imperio Murdoch, Sienna Miller reivindica ser algo más que una celebrity de paso en el mundo del cine. Por Justine Picardie. Fotografías David Slijper

JUSTINE PICARDIE | 31 DE ENERO DE 2013

La tarde que entrevisté a Sienna Miller llegué temprano a la cita así que me fui a dar un paseo por el parque enfrente de su casa, en un barrio al norte de Londres. Curiosamente, me crucé con una mujer que se parecía mucho a Sienna y que empujaba un carrito de bebé. Una madre con el pelo rubio y la piel radiante de una estrella de cine, pero no, no podía ser ella porque no había ningún paparazzi cerca acechando en busca de la foto millonaria. Diez minutos después, a la hora prevista, llamé a la puerta y allí estaba ella, la misma mujer, Sienna Miller, con vaqueros y camiseta y su bebé en los brazos, y todavía ninguna cámara saltando de los arbustos para capturar el momento.
Para todos los que hemos visto crecer a Sienna bajo los flashes de las cámaras –desde que saltara a la fama como novia de Jude Law después de interpretar a su amante en Alfie– esto es un cambio sísmico en el universo de las celebrities. Pero aquí está, la quintaesencia de la It girl –con todo lo deshumanizada y diseccionada que ha sido esa etiqueta– surgiendo como una mujer adulta a punto de cumplir los 31 años y viviendo su rutina diaria sin que cada detalle se exponga en los tabloides. De hecho, uno de ellos, News of the World, fue clausurado en parte por la batalla que Miller mantuvo con ese diario. En palabras de Hugh Grant, otro que, como ella, testificó en el caso de las escuchas ilegales, ella es “la verdadera heroína y la primera en salir de la trinchera y caminar ante los fusiles”. Las circunstancias que llevaron al juicio y cierre del tabloide son de sobra conocidas y, hayan marcado precedente o no, Sienna Miller ha conseguido una victoria personal. Fue la primera en denunciar a News International por pincharle el teléfono y la primera en obtener una condena contra ellos. Y, sin embargo, no la encontramos con los puños en alto, sino tan amable y abierta como la última vez que la entrevisté, hace seis años. En aquel momento, Miller sospechaba que su teléfono estaba pinchado, no tenía pruebas, pero sentía que había algo raro: “Las llamadas se cortaban todo el tiempo, había ruidos en la línea. Ahora, después de ver las cientos de páginas de pruebas del caso que ella luchó para que se desclasificaran y habiendo presentado batalla legal también contra agencias de prensa que vendían fotos de ella realizadas por paparazzis, Miller cree que la intrusión fue más allá de hackear su buzón de voz; y que esa actividad no sólo la llevó a cabo la prensa liderada por Rupert Murdoch. Las cajas con las pruebas todavía están en su luminosa cocina, pero no copan el protagonismo que radica totalmente en su hija, Marlowe Ottoline Layng (el último nombre viene de su abuela celta), que balbucea durante toda la entrevista.

Madre e hija se sonríen con dulzura. La mata de pelo negro (heredado de su padre, el prometido de Sienna, el actor Tom Sturridge) se mezclan con los dorados bucles de Sienna cuando las dos se acurrucan entre las tomas de leche y los cambios de pañal. “Perdona por favor mi falta de elocuencia, hace mucho que no hablo con nadie de otra cosa que no sean pañales y biberones”, afirma, aunque tiene la precisión de una madre primeriza cuando se le pregunta por los detalles del nacimiento. “Nació el 7 de julio de 2012, pesó 7 libras y 7 onzas (3,4 kg) a las 12:12 horas”. Lleva un anillo que le regaló Sturridge en el dedo anular aunque aún no han puesto fecha de boda: seguramente por lo ocupados que han estado en sus dos años de relación. Durante los tres primeros meses como padres han prescindido de niñeras pese a sus apretadas agendas como actores, con promociones de películas incluidas. (Él aparece en 'En la carretera', ella como Tippi Hedren en 'The Girl', y comienza a rodar 'Foxcatcher', la primera película de Bennett Miller tras 'Moneyball'). “Solo estábamos los tres”, dice de la burbuja en la que mantiene su recién estrenada familia. “Lo cual fue maravilloso y extenuante. Ahora tendremos una niñera pero pensé que era importante primero aprender por mí misma cómo era yo como madre”.

Ese deseo por redefinirse es característico de Sienna Miller y pudo nacer de su experiencia al ser etiquetada, en su primera etapa en la fama, simplemente como la amante de Jude Law. En la versión de los tabloides apareció solo como una dulce muñeca rubia, protagonista del bien documentado divorcio de Law con Sadie Frost. Y como en todos los culebrones, el argumento era enrevesado y lleno de escabrosos detalles, aunque la verdad fue que Jude adoraba a Sienna y luego le hizo daño cuando tuvo una aventura con la niñera. “Mirando atrás, veo que estuve en una relación que despertaba interés (para la prensa). No tuve el tiempo de saber quién era públicamente porque todo sucedió muy deprisa. Era un espíritu joven y libre por naturaleza y no jugué a ningún juego –así que viví como quería y luego me enfrenté a ellos y la espiral creció”.

Sigue leyendo en nuestro número de febrero.

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